Hoy hablamos de la decisión que todo potencial empresario joven debe tomar en cuanto al hecho de «Ser o no Ser», Ser inversor ahora y a futuro y por lo tanto ser sujeto de financiación o evitar pagar a la AEAT todo lo que pueda ( facturar en b, no registrar movimientos que favorecen sus cuentas, tirar de contabilidad creativa, etc, etc).
Decimos empresario joven porque le quedarán muchos años de actividad y sus necesidades financieras irán aumentando seguramente con el paso del tiempo.
Esta decisión es importante porque si quieres ser un empresario serio y transmitir dicha seriedad la opción segunda no suele ser posible, pero sobre todo la opción segunda te imposibilita obtener la financiación que a ti y a tu negocio os iria muy bien y permitiría obtener cifras y resultados que perpetuarían sine die tu actividad.
Hay que ser claros, por si alguno no se había dado cuenta: el b a los bancos como si no existe y encima alguno lo pone por escrito poniéndose a tiro de nuestro Gran Hermano Fiscal (colmo de la tontería). Si vamos a optar por la segunda opción (la de ocultar) tengamos claro que cuando necesitemos financiación no nos la van a dar y si se nos hunde el negocio A dificilmente podremos justificar la forma de vida con el b, amen de la que te puede caer si te pillan.
Démosle una vuelta, hagamos un acto de contricción y evitemos entrar en una dinámica que no nos ayudará a encontrar la financiación que podamos precisar.
Más que explicación es una reflexión que quería compartir con todos vosotros.
Fuente:Martitegui Asesores