Aprendamos a reservar nuestras garantias.
Buenos días en nuestro Café de los Martes habitual, hoy hablamos de reservarnos garantias.
Como siempre, partimos de ejemplos reales que vemos en nuestro día a día y donde nos encontramos que hay clientes que con el ánimo de conseguir una finalidad personal, y no de negocio, que se proponen en un momento poco adecuado de su generacion de recursos hipotecan a media familia y luego no les quedan garantias cuando de verdad las necesitan.
Debemos tener cierta picardía a la hora de tomar como avalistas o co-titulares en préstamos a nuestros deudos, amigos y seres queridos que tienen las virtudes financieras de la solvencia y de la generación de recursos.
Si tú se los ofreces al banco, el banco te los va a coger, lógico, mejoran la operación que les planteas (sea la que sea).
Por tanto vayamos paso a paso y en especial si somos propietarios de un negocio máxime si es un pequeño negocio y no vas muy sobrado de cifras.
Si estamos en este caso del pequeño negocio está claro que nos hará falta financiación en un momento dado, en especial de circulante, y que si vamos justos de cifras el banco nos pedirá avalistas sí o sí…. pues reservemos a nuestros potenciales avalistas para estas circunstancias , que, por lo general, no serán compromisos ni largos ni grandes..
En ningún caso antepongamos a este tipo de operaciones nuestros de deseos de ser propietarios, por ejemplo de una vivienda, en momentos en que solos no nos lo podemos permitir porque entonces a nuestro avalista potencial lo meterá el banco en la operación incluso como co-titular, lo cuál todavía es peor para nuestro perfil financiero, y , además, no lo podremos usar para esas operaciones del negocio necesarias para que éste funcione, produciéndose un circulo perverso por el que no hay financiación para el negocio-no ganamos dinero-no tenemos generación de recursos-no podemos quitar nunca al avalista o cotitular de operación hipotecaria.
Solución: mientras no haya generación de recursos suficiente opta, si puede ser, por el alquiler y reserva a tus avalistas para tu negocio o empresa, que tarde o temprano ésta te recompensará con la generación de recursos suficiente que demostrará al banco que te puede conceder a ti solo la hipoteca para tu piso.
Ponemos el ejemplo de la hipoteca por ser un compromiso para el avalista largo en el tiempo e importante en cuantía, pero lo mismo vale para cualquier otra inversión o gasto que no sea vital o que tenga un sucedáneo aceptable que no nos suponga pedir financiación.
Fuente: Martitegui Asesores